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viernes, 18 de septiembre de 2009

Consulta #9: Luchando por la custodia compartida

Consulta
Tengo 34 años y he estado casado durante 6 años, hasta que mi mujer hace 3 meses me dejó y se alquiló un piso y se llevó a nuestros hijos. La verdad es que en los últimos 3 años yo no he tenido mucho tiempo libre para mi familia, pero sinceramente yo quiero mucho a mis hijos que aún son muy pequeños y yo hubiera luchado más por nuestra pareja.

Pero no me han dado oportunidad, de pronto me he encontrado que no puedo ni siquiera hablar con mi mujer, ya que cada vez que me acerco a ella se pone a gritar y a insultarme aunque estemos delante de los niños en la puerta del colegio, en el portal de la casa o en medio de la calle. Me llama desgraciado, canalla, entre otras cosas y siempre me dice que me vaya, que no me acerque a ella. La veo muy descontrolada y a través de los 2 abogados hemos conseguido que yo tenga a los niños los fines de semana alternos, 2 días a la semana enteros y la mitad de las vacaciones. Pero cuando voy a buscarlos o a recogerlos me arma siempre escándalo con gritos e insultos. Estoy decidido a conseguir la custodia compartida, porque ella lo que quiere es alejarme de ellos y yo quiero criar a mis hijos. Me dicen que es casi imposible porque en los juzgados a los hombres nunca nos dan la custodia de los hijos y que la custodia compartida es aún más difícil pero yo no quiero ser pesimista y quiero luchar por ellos ¿Cómo ve usted mi caso? -Henry.


Respuesta
Le aplaudo a usted la decisión de luchar por un derecho como es la custodia compartida, ya que, gracias al ímpetu con que muchos hombres antes que usted han hecho oír sus voces, se ha conseguido que, hoy en día, sea una opción a considerar a la hora de decidir el futuro de los hijos tras el divorcio.

No obstante, Henry, debo decirle que, aunque la custodia compartida es el “ideal” (es decir, que tras un divorcio lo mejor para los niños es que puedan convivir, viajar, ser educados, disfrutar, etc. por igual tanto con su padre como con su madre, sin que haya grandes desigualdades en el tiempo que pasan con cada uno) en su caso, tal y como usted nos lo explica, me temo que va ser difícil de llevar.

La cuestión es que, independientemente del domicilio que el Juez fije para sus hijos, o que sean los niños o ustedes, los progenitores, los que se tengan que ir cambiando de casa, este tipo de custodia conlleva la necesidad de un contacto, un compartir espacios, una toma de decisiones y de acuerdos permanente entre los progenitores. Y la actitud de su ex mujer, según usted nos explica, no parece que vaya en esta línea.

Por esto, lo mejor sería que usted fuese reflexionando junto con su abogado todos los detalles de esa custodia compartida (por ejemplo: el domicilio que se adjudica a los menores, el periodo de tiempo que sus hijos irán pasando con cada uno de los progenitores [si van a ser cuatro días o seis meses con cada uno], facturas que ambos progenitores seguirán estando obligados a pagar, etc.) con el fin de que usted pueda hacerse una idea lo más exacta posible de todo aquello que usted va a tener que compartir, negociar o tratar con su ex por tiempo indefinido.

A la vista de esta información, sólo usted, que conoce todas las circunstancias, puede decidir si opta por solicitar la custodia compartida o si cree que, con la situación de descontrol de su ex, es preferible optar por otra alternativa que les permita a todos vivir en paz.

Por último, me permito pedirle que intente usted dar un modelo de serenidad a sus hijos que, a estas alturas, deben estar tremendamente alarmados. Le deseo mucha suerte.

martes, 1 de septiembre de 2009

Consulta #5: No puedo cortar mi relación con un casado

Consulta
Estoy separada hace 10 años y hace 5 conocí en el trabajo a un compañero casado con el que simpatice desde el principio. Es un hombre muy comprensivo con el que se puede hablar de todo y siempre me ha ayudado en todo: en el trabajo, dándome consejos para los problemas con mis hijos, etc. Desde hace 4 años salimos juntos y nos reunimos a escondidas en mi casa por lo menos una vez a la semana. Al principio no nos plantemos irnos a vivir juntos porque el tenia muchos problemas economicos con una hipoteca y unos pagos de un restaurante que quiso montar y le salio mal y debia mucho dinero, pero el caso es que ha ido pasando el tiempo sus hijos ya se han independizado porque es mayor que yo (tiene 61 años) y siempre me pone alguna disculpa y me sigue dando
largas para retrasar el momento de irnos a vivir juntos. Cuando yo me enfado él me dice que soy una egoista porque no comprendo todos los problemas que el tiene que solucionar y aunque he cortado la relacion 3 veces, siempre acabo por volver con el porque le echo de menos. La verdad es que me gustaria tener fuerza y dejarlo pero no se como hacerlo. ¿Qué opina usted de todo esto? -Mery.


Respuesta
Parece ser Mery que usted se ha enredado en una de esas situaciones en las que no sabe de qué forma entró y ahora tampoco sabe cómo salir. Aunque no disponemos de muchos datos sobre sus relaciones amorosas previas, lo que parece es que usted aceptó en su día la palabra y las condiciones que su pareja actual planteó; esto es:

1) que él iba a divorciarse de su esposa tan pronto como se solucionaran sus problemas económicos

y 2) que de modo provisional ustedes dos se iban a ver de forma clandestina.

Sin embargo después de estos 4 años parece ser que no se están cumpliendo estos planes y la relación se ha estancado.

En realidad Mery usted se siente atrapada porque cree que la solución a este problema tiene que venir del exterior (o sea de él), cuando esta situación sólo puede resolverla usted ya que él está satisfecho y no desea cambiar nada.

Las preguntas que usted tiene que hacerse a sí misma y que debe responder por sí misma son entre otras: ¿me gusta la relación actual que tengo con mi pareja?, ¿me siento comprendida, acompañada, respetada, valorada, etc. por mi pareja?, ¿mi pareja me ofrece todo lo que está al alcance de su mano para hacerme feliz?, ¿ es esto lo que yo esperaba de esta relación?, etc.

La decisión que usted tome pasa inexcusablemente por una reflexión sobre estas preguntas y respuestas y sólo usted puede elegir; pero recuerde que quedarse con un coche viejo que nunca se sabe cuando va a funcionar por miedo a no ser capaz de encontrar otro coche en mejor estado es una conducta marcada por el miedo y no por la libertad.

El caso que nos plantea Mery es tan viejo como el mundo y la solución siempre la tiene en la mano la persona que está disconforme con la relación. El miedo a la soledad a veces nos oculta un drama aún peor que es el vivir sin dignidad.